De cerca. Manuel Lozano, ex presidente de Red Solidaria, presentó su libro en Rosario
Manuel Lozano, ex director de Red Solidaria, estuvo en Rosario y habló del potencial del voluntariado que hay en la ciudad. El joven de 28 años hacemenos de dos años creó una nueva organización: Fundación Sí. Con las típicas rastas y pelo largo que lo identifican estuvo en Rosario para presentar su libro “Te invito a creer. Historias y encuentros para construir otra realidad”. Habló de la aventura que supuso crear una universidad en el corazón de la puna, de la fuerza del voluntariado, de la alegría de dar y cambiar la realidad. En una charla informal dejó un mensaje de esperanza para los rosarinos. Cree que en la ciudad hay un gran potencial humano dispuesto a trabajar para que las cosas mejoren y anunció un proyecto para jóvenes que pronto se lanzará en un barrio de Rosario. Manuel empezó desde muy joven a involucrarse en tareas de voluntariado. Desde hace dos años dirige su propia organización,la Fundación Sí, que en Rosario ya cuenta con decenas de voluntarios.
—¿Cómo empezó Fundación Sí?
—Arrancamos con las recorridas por el frío, una actividad que estamos llevando a cabo en distintas partes del país. Desde hace casi dos años también en Rosario. Al principio éramos tres en Buenos Aires y ahora sumamos 2 mil en todo el país. Todas las noches salimos a acompañar a la gente que está sola. En la calle aprendí mucho, desde eliminar prejuicios hasta abrir una latita de paté sin abrelatas. Me parece que es una experiencia riquísima. El que arranca con esto no para porque cuando uno descubre que pudo modificar o mejorar algo de la realidad en la que vive no quiere dejar de hacerlo.
—¿Cómo surgió la idea de escribir un libro?
—Me parecía que todas las experiencias que había vivido podrían servir a otros para
creer, creer en que cambiar la realidad es posible. Sumé distintas experiencias que viví desde el terremoto de Chile, la experiencia en el Chaco, la universidad en la Puna, hasta lo que aprendí con la gente en los comedores comunitarios y en las recorridas. Así salió “Te invito a creer”. Todo lo que se recauda con la venta del libro está destinado al Centro Universitario Warmi HuasiYachana,la universidad coya queabrimos con la fundación Sole
(Soledad Pastorutti), una asociación coya y Fundación Sí en Jujuy.
—¿Una universidad en la Puna?
—Sí, es la única que hay allí. Surgió por pedido de la gente del lugar. Querían estudiar pero no tenían cómo, ni posibilidades de irse a otro lugar. Junto con la Fundación de Sole la inauguramos este año con cuatro carreras (Derecho, Ciencias Agrarias, Administración deEmpresas y Contador Público). Tiene 25 alumnos, que ya regularizaron todas las materias y está ubicada en Abrapampa,que es el corazón de la Puna.Los chicos bajan de distintos lugares para asistir a clases. Allí además tienen espacio para estudiar, internet y un lugar para dormir por si el clima noles permite volver a su casa. Estamos sorprendidos por el esfuerzo que hacen los pibes para estudiar. Además, si pueden estudiar allí se evita el desarraigo y el exilio de esos lugares. Y lo más importante: que esta comunidad no pierda sus valores que son la cultura del esfuerzo y del trabajo.
—¿Cómo se hace para que un voluntariado permanezca en una tarea solidaria si tiene muchas obligaciones?
—Para mí el secreto es el trabajo en equipo. Además, es fundamental que quien se mete en estas cosas se sienta cómodo haciéndolo, que le guste lo que hace y entonces la solidaridades un camino de ida. Puede ser que por momentos se vayan, pero por la experiencia veo que la mayoría vuelve.
—¿Vos cómo haces?
—Tengo un trabajo donde no tengo que cumplir horarios y ahora con la tecnología se puede trabajar desde cualquier lugar. Soy abogado y asesoro empresas en responsabilidad social, sino sería imposible dedicarme a esto.
—¿Cómo nació tu inquietud?
—Yo vivía en Chascomús y empecé como voluntario en un comedor. Después me fui a Buenos Aires a estudiar y busqué cómo seguir ayudando y así entré a Red Solidaria, hastallegar a hoy.
—¿Cómo fue la experiencia con Juan Carr?
—Aprendí mucho, para mí la Red fue una gran escuela. Pero me fui porque llega un momento en que uno se da cuenta de la necesidad de ser coherente con lo que piensa y quiere. Yo quería la acción y empecé otra Fundación.
—¿Por qué aconsejarías involucrarse en lo solidario?
—Todos podemos hacer algo, a su vez todos tenemos cierta responsabilidad de hacer algo. Tenemos obligaciones, y según el lugar que ocupemos en la sociedad será la responsabilidad. Creo que lo solidario es una acción que se da entre iguales porque ahí todos crecemos y de todos se puede aprender.
—¿Cambiaste algo de la realidad?
—Sí, pero no es mérito personal sino fruto del trabajo en equipo. Que una persona haya dejado la calle es una alegría inmensa. Que haya chicos que estuvieron pasando hambre y que ahora estén trabajando y estudiando en la universidad, hasta una universidad funcionando en Jujuy, es muy fuerte...
—¿Qué hará la Fundación Sí en Rosario?
—Ya empezamos con las recorridas por el frío. Como en todos lados, aquí también salen todos los días y se continuarán en el verano porque el fin último es la reinserción social. Además,
voy a lanzar un proyecto nuevo que replicará algo que hicimos en Chaco que consiste en intercambiar roles. A un grupo de chicos al que uno va a ayudar le propone un cambio de rol y que
sean ellos los que trabajen con nosotros. Se producen cambios sorprendentes. Estamos evaluando en qué barrio de Rosario vamos a empezar.
—¿Qué le dirías a quien nunca hizo un trabajo solidario?
—Que no tenga miedo, que se anime a ser protagonista de su realidad y que no se deje ganar por la indiferencia. Hay que darles la oportunidad porque ganas no faltan, pero hay miedo de que el de la calle te clave un cuchillo, pero cuando se vence esa barrera luego se lanzan a mil cosas. Hay que invitarlos a hacer cosas concretas. Tengo grandes esperanzas en las nuevas generaciones y veo muchos jóvenes en acción todo el tiempo.