25.06.2012

Compromiso y amor para superar el flagelo de la droga

La fundación Crea tiene casas para rehabilitación con tratamientos personalizados


Se repiten las marchas, quejas y reclamos por la falta de seguridad, los arrebatos en pleno día, los robos a mano armada, y se apunta a la droga como uno de los desencadenantes de esta crítica situación. Pero no todas son malas noticias, hay gente que trabaja seriamente para rehabilitar a los adictos y sacarlos de la calle, y en algunos casos del delito, del abandono. La Comunidad de Restauración Evangélica Argentina (Crea) es uno de los grupos humanos comprometidos con este desafío. Cuenta con casas para hombres, mujeres y adolescentes en Rosario donde les dan ayuda, contención y soluciones efectivas para enfrentar su problema.
Una de ellas está en Ecuador 2069 (Provincias Unidas al 2000). Es una casa para mujeres que se internan allí para luchar contra las drogas.
Para entrar hay un requisito indispensable: dejar de consumir. Luego, durante cuatro meses se realizan trabajos de todo tipo, de la mano de voluntarios, psicólogos y médicos además de acompañantes
terapéuticos. Al pasar ese tiempo ya empiezan a salir de a poco. Cada tratamiento es individual. En el lugar se nota el afecto por cada una de las mujeres que necesitan esta ayuda para recuperar las riendas de su vida.
Aprender con valores. En una sala grande hay varios sillones y sillas puestas en ronda. En breve comenzarán a trabajar en el grupo de autoayuda. Hay una mujer con su bebé, es de la comunidad toba, y llegó embarazada a la casa. Muy cerca hay una chica de 12 años que arribó el día anterior y todavía tiene alucinaciones. También hay una voluntaria que colabora y les prepara algo caliente en la cocina.
“Cada una tiene una historia de vida muy fuerte”, comenta la directora de la casa, María José Echenique que empezó como voluntaria y confiesa que estar cerca de la gente la transformó. “La mayoría llega siendo gran consumidora de Alita, una cocaína sintética que tienen otras mezclas y los hace alucinar y los desinhibe totalmente por eso pueden hacer cualquier cosa sin darse cuenta”, explica el director de Crea, Ariel Gorosito,
“Los tratamientos son personalizados”, agrega. “Cada una tiene un acompañante terapéutico que le va enseñando cómo hacer sus tareas y luego las acompañan cuando empiezan a salir”. “Utilizamos un modelo comunidad terapéutica a través del cual las personas van incorporando valores a través de tareas y grupos de autoayuda. Así, por ejemplo, hay un horario que cumplir para levantarse, comer las cuatro comidas, acostarse, limpiar su pieza o participar de los talleres”, relata la María José que convive con ellas.
Hay cinco chicas que dejaron las drogas y están trabajando en la casa hace más de un año. Ahora, unas 12 mujeres de edades que van entre los 12 y los 63, están en pleno tratamiento. Factores comunes. Las mujeres que llegan a internarse a la sede de Crea de zona oeste tienen todas historias muy fuertes. “Un factor común es que en general fueron abusadas de chiquitas, a veces por su propia familia”, dicen los directivos. Además “muchas ejercían la prostitución antes de llegar y tenían una vida totalmente desordenada. La vía de escape para tanto dolor es la droga”,relatan.
Más allá de estos factores, María José destaca que “muchas caen en la droga porque no hablan o no tienen con quien compartir sus problemas y además tienen muchas presiones entre el trabajo y la
casa y al no saber cómo resolverlos se refugian en esto”.
De allí que una de las cuestiones fundamentales en la recuperación sea el diálogo. “Nosotros trabajamos, no para que dejen la droga sino para que cambien de vida y tengan ganas de vivir”, subraya
Ariel. Por eso también se desarrollan talleres de oficio y empezaron con un centro cultural.
La base del trabajo tanto para María José como para Ariel es su fe. “Es clave que se sientan amados por su padre Dios y tengan esperanza. Hay mucha gente que llega con intento de suicidio y les explicamos que son seres creados por Dios, que hay alguien quelas quiere y se ocupa de ellas. Es Dios, y también mucha gente que las quiere ayudar. Tenemos que transmitirles que ellos puede, que ellos valen porque tienen muy baja autoestima”.
En la comunidad trabajan los valores de la solidaridad, la cultura del trabajo, la generosidad, el hacer algo por el otro, los hábitos de higiene y la responsabilidad personal. “De a poco se va reestructurando la personalidad de quien llega buscando alivio y ayuda”, cuentan.
Volver a vivir. ¿Se puede volver a vivir sin consumir? Ariel responde que sí. Hace 19 años que trabaja en esto y ha visto muchas cosas. “Hay un porcentaje que lo logra, pero a veces no en la primera instancia”, reconoce. “Los tratamientos siempre sirven, quien haya pasado por esto sabe que deja una marca muy profunda”. Ariel vio a chicos que abandonaron las drogas o que lograron dejar de robar o de inyectarse sustancias de alta peligrosidad.Venían porque
eran conscientes que necesitaban ayuda”. Igualmente, aclaró que “quien tuvo adicciones necesita mantenerselejos de esas adicciones para no volver a caer”.

Ayuda real
La Comunidad de Restauración Evangélica Argentina (Crea) tiene su página en Facebook. Quienes necesiten más información pueden llamar al teléfono 476-2388, de 8 a 18, o escribir al mail fundacioncrea@hotmail.com