17-10-2017

Rosarinos viajan al norte para brindar asistencia

Son más de 40 los que en el año se turnan desde la iglesia evangélica bautista de Arroyito para escuchar, acompañar y ayudar a poblaciones necesitadas del país

“Cuando se tiene la posibilidad de transitar el camino de dar al prójimo un poco de amor, es difícil que uno quiera volver atrás. Jesús dijo: Más bienaventurado es dar que recibir”. Así comienza el relato Ángel Amaya, uno de los rosarinos de la iglesia evangélica bautista de Arroyito, que cada año viajan a lugares recónditos de Argentina para brindar ayuda.  El grupo misionero de esta iglesia tiene un mandato: “Id”, y lo lleva a la práctica asistiendo a personas con escasos recursos, ofreciendo atención médica y odontológica o a través de servicios más pequeños como cortar el cabello, en lugares donde esta ayuda no llega de otra forma.
El grupo está formado por cerca de 40 personas, entre los que se encuentran profesionales hasta adolescentes. “Todos estamos unidos por un mismo sentir, que es tener la posibilidad de dar, que significa asistir, escuchar, abrazar y también jugar con la inmensa cantidad de niños que conocemos en cada viaje”, explica Ángel que ya lleva realizadas dos estadías misioneras en lo que va del año.
A fines de septiembre viajó a la localidad de Belén, en la provincia de Catamarca.
Belén está rodeada de montañas y vegetación semidesértica. Es una zona árida donde vive gente muy cálida, dispuesta a escuchar y compartir la inmensidad de riqueza y también de necesidades.
“Esas necesidades se suplen con afecto, contención, y asistencia en todo lo que se puede”, acota el voluntario que contó que allí pudieron utilizar el Centro Integrador Comunitario, prestado por el municipio. Allí los voluntarios ofrecieron atención odontológica. “Atendieron hasta entrada la noche porque hay mucha necesidad”, destacó Amaya. También utilizaron las instalaciones para dictar un curso de fotografía y se cortó el cabello a quienes lo deseaban.
Los rosarinos también dieron charlas de prevención de enfermedades venéreas, higiene bucal y violencia de género en la escuela.
Los rosarinos se quedaron con ganas de dar más y por eso van a volver allí y a otras localidades del norte muy necesitadas. “Todos tenemos algo para dar”, concluyeron.