16-05-17

“El trabajo sanitario en Africa es urgente”

Diego Mendicino es bioquímico y vive en Santa Fe. Acaba de volver de una misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Etiopía, donde las carencias son abrumadoras

Diego Mendicino vive en Santa Fe, y acaba de volver de Africa, luego de su quinta misión en Médicos Sin Fronteras (MSF). Estuvo en Etiopía, uno de los pueblos más pobres de Africa, donde la desnutrición es moneda corriente.  Conmovido y con muchas ganas de ayudar a paliar el dolor en los que sufren, Diego contó a este diario cómo fue vivir en Africa, junto a un pueblo nómade, en una región devastada por conflictos armados. Volvió hace pocos días, pero está dispuesto a volver por un tiempo corto, porque ahora también tiene que hacerlo compatible con su familia que lo extraña.
“La realidad que ves es muy dura, y me impactó muchísimo la capacidad de resistir que tienen porque a pesar de tantas dificultades siguen viviendo, haciendo una vida más o menos normal, sonriendo, divirtiéndose, y encuentran momentos para pasarla bien a pesar de todo. Todo esto me enseñó a valorar lo que tengo acá”, confesó-
Bioquímico con pasión Diego tiene 46 años. Estudió bioquímica en la Universidad Nacional del Litoral y vive en Santo Tomé. Ya en sus épocas de estudiante se interesó por participar en misiones solidarias. Investigó sobre el Mal de Chagas y viajó al Impenetrable chaqueño. También se subió al tren Alma de asistencia sanitaria rumbo al norte y en Jujuy aplicó sus conocimientos.
Un día encontró una organización que le ofrecía colaborar en diferentes naciones, y se anotó. Un año más tarde recibió un llamado que le cambiaría la vida.
“En 2009 apliqué para formar parte de los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) y en 2010 me llamaron para ir a Paraguay, al departamento de Boquerón, habitado en su mayoría por pueblos originarios”.
Al poco tiempo de regresar al país, lo volvieron a llamar. Esta vez la oferta fue más ambiciosa: “Me propusieron participar en un proyecto durante tres meses en Etiopía y me enviaron información sobre la situación del país para que lo vea y decida qué quería hacer”, relató.
No demoró en decir que sí a la propuesta y viajó hasta el desierto de Ogaden, en Etiopía, donde viven clanes somalíes, musulmanes y nómades. Viven en el desierto, moviéndose en busca de agua y pasturas, con sus cabras y camellos.
“Este pueblo es totalmente diferente a etíopes que viven en las montañas, los llamados highlander, y suelen tener conflictos con ellos y dentro de su misma etnia también”, explicó el bioquímico.
“Actualmente están pasando una época de sequía tremenda porque llueve poco y cuando quieren ir a buscar agua pueden encontrarse con grupos armados de diferentes facciones en pugna”, señaló con visible preocupación.
“Acá no tenemos ni idea de lo que están pasando estos pueblos”, advirtió.
En estas circunstancias, los solmalíes terminan migrando a campos de refugiados en busca de algo para saciar la sed, pero en el camino van muriendo los animales y también las personas.
El equipo de MSF, formado por profesionales de la sanidad, se ocupa de atender la salud urgente de la población que carece de todo tipo de recursos.
“En la región somalí de Etiopía lo que más se ve son niños desnutridos y con diarreas agudas por el agua contaminada. Y como son nómades van desparramando el virus por otros pueblos”, destacó Diego.
El trabajo de los profesionales allí es urgente. Se necesita todo tipo de atención sanitaria y según explicó Diego, la organización MSF les facilita todo lo que necesitan para trabajar y brindar un servicio.
Durante sus estadías africanas, el bioquímico santafesino ya puso en marcha un laboratorio y un banco de sangre. También brindó capacitación para el diagnóstico de tuberculosis, con técnicas de biología molecular y evaluó un laboratorio del estado que funciona en la ciudad de Gambela.