22-12-15

El verano, una oportunidad para ayudar a quienes lo necesitan

Son muchos los jóvenes que dedican parte de sus vacaciones a trabajar en forma solidaria en barrios carenciados. Una vivencia inolvidable

“Vale la pena” dicen todos los que pasaron por la experiencia de un verano distinto dedicado a trabajar por los demás. Parece increíble que elegir ir a dormir al piso, comer guiso, soportar temperaturas elevadísimas y trabajar sin recibir nada a cambio pueda ser el mejor programa para las vacaciones de algunos estudiantes. Sin embargo, así lo manifiestan cientos de jóvenes que ya se están preparando para participar en distintos campamentos de trabajo. Salen desde Rosario hacia diferentes destinos con el objetivo bien claro: dar una mano. Uno de los grupos que trabaja todo el año preparando el campamento de verano es Manos a la Obra, un proyecto solidario organizado por la Pastoral Universitaria de Rosario.
Este año los destinos elegido para trabajar son las zonas más pobres de Fighiera y Villa Constitución. Del 27 al 31 de enero realizarán distintos proyectos, divididos en grupos.
Los estudiantes van dispuestos a todo. Sueñan con generar cambios a largo plazo a través de acciones concretas que realizan cada verano y luego durante el año, visitan esos lugares para monitorear y acompañar esos proyectos que lanzaron en el verano.
Uno de los objetivos es que puedan ofrecer sus conocimientos y talentos mediante una atención específica, concreta a las familias del lugar y así llevar a la práctica, lo aprendido en la facultad durante el año.
En esos días de enero trabajarán en forma paralela en los dos lugares. Cada zona tiene su equipo coordinador y a partir de allí, se nuclean las tareas a realizar.
Estas tareas surgen de lo que la gente del lugar solicita durante esas visitas que hacen a lo largo del año y luego los jóvenes elaboran proyectos para poder comenzar a solucionar problemas durante el verano.
Cada uno trabajará en un proyecto según su carrera. Así, por ejemplo se llevarán adelante tareas sanitarias con estudiantes de medicina y odontología que harán revisaciones a los niños. Por su parte, los estudiantes de biotecnología seguramente planearán huertas y los de arquitectura podrán remozar los espacios públicos.
También brindarán asesoramiento jurídico junto con un abogado con experiencia y estudiantes de esa carrera. Junto con esto se prestará asesoramiento contable, ayudarán a armar currículums vitae y tarjetas personales, con el propósito de que quienes tienen un oficio puedan buscar trabajo.
Para los más chiquitos no faltarán los ratos de trabajos didácticos recreativos y a la vez educativos. Y por su puesto ningún estudiante se perderá el festival infantil. Todos los estudiantes además compartirán charlas con las familias de los distintos lugares. Donativos. Al tratarse de un proyecto solidario Manos a la Obra no recibe subsidios de ninguna índole y no pertenece a ningún partido político. Por eso los estudiantes, además de elaborar proyectos, deben conseguir todos los materiales para que se autofinancien.
Para llevar a cabo la tarea necesitan transportes para llegar a las zonas de trabajo y solicitan donativos de salchichas, hamburguesas, pollos, queso, manteca, yerba, huevos y fideos. Quienes quieran colaborar deberán escribir a la página de Facebook: manosalaobrarosario.
El coordinador general de Manos a la Obra, Carlos Lima, es estudiante y también trabaja. El tiempo que le queda libre lo dedica a organizar el trabajo solidario. Lo hace con pasión, convencido de que es la mejor alternativa para un verano distinto.
Lima aclaró que “puede participar cualquier joven de Rosario o de ciudades aledañas y también de otras provincias”.
“No hacemos distinción ni de religión, ni de tendencia política. Todos son bienvenidos ”, subrayó el coordinador.