01-09-15

“Es mucho lo que podemos hacer por los chicos que se drogan”

El conocido cura villero, padre “Pepe” Di Paola estuvo en Rosario donde se manifestó en contra de la despenalización
de la droga

 

El sacerdote José María Di Paola más conocido como el “padre Pepe” dio una charla abierta en Rosario, sobre el trabajo de prevención y recuperación de adictos que lleva realizando desde hace más de una década en las barriadas más pobres de Buenos Aires. Manifestó claramente que está en contra de la despenalización de la droga y arengó a los rosarinos a trabajar con y por los chicos para prevenir la drogadicción y recuperar a los que ya iniciaron este camino. Sencillo y directo, Di Paola habló de su experiencia ante un auditorio repleto, en la sede de Empleados de Comercio.
Sin tapujos, sancionó a los que “hablan de despenalizar sentados cómodamente en un sillón desde su casa. A esos yo los invito a vivir unos días a la villa”, subrayó con la solidez que le da la experiencia de vida que adquirió en todos estos años viviendo entre las familias más pobres del país.
“Los que dicen que hay que permitir un consumo recreativo de la droga ignoran lo que pasa en las villas. El consumo en estos barrios hace que los chicos pierdan su capacidad, su creatividad, y su vida, y se vaya hipotecando paulatinamente”, señaló quien siempre mantuvo una mirada negativa respecto a la despenalización de la droga. Estado y sociedad civil. El padre Pepe no se calló nada. Frente al auditorio colmado señaló: “El narcotráfico existe porque dejan que exista” y no negó la falta de dispositivos estatales para abordar esta cuestión.
A la vez, animó con fuerza a trabajar en equipo. “Los clubes de barrio, las escuelas, la familia, todas las instituciones barriales se tienen que unir por el bien de los chicos”, y señaló la necesidad de armar un “círculo virtuoso”. Y subrayó: “sí se puede”.
“Hay que replantearse que podemos hacer en cada barrio. Y fijarse que si un chico deja de ir a la práctica del club, después dejará la escuela, y puede empezar a generarse un círculo vicioso que hay que romper para que no entre la droga”, agregó.
“Hay que pisar el barro y a su vez hay que estudiar el tema, trabajar en equipo y a largo plazo es fundamental” señaló el cura y aclaró que “cuando hablo de la droga hablo de esclavitud”.
El sacerdote citó un documento, que fue firmado por todos los curas villeros, titulado “El desafío del paco. La droga en las villas: Despenalizada de hecho”, por el cual se convirtió en el blanco de amenazas en la villa 21-24, en el barrio porteño de Barracas, que tuvo que abandonar.
En este documento los sacerdotes hacen un claro llamado a “crear ámbitos de contención y escucha de los niños, adolescentes y jóvenes, ámbitos de recreación y de construcción de un proyecto real para su vida. La verdad es que se logra poco con el no a la droga sin un fuerte sí a la vida”.
“Muy unido al consumo de droga, tal vez como una de sus grandes causales, es la falta de sentido, de un horizonte hacia el cual caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener qué hacer, van minando la pasión por la vida y donde no hay pasión por ella, aparece la adicción”, señalan en el documento. Di Paola lo volvió a afirmar en Rosario cuando apuntó que “en el fondo el problema de toda adicción es la falta de sentido de la vida. No es un problema de los pobres. Es de todos”.
Di Paola actualmente realiza su tarea pastoral en la villa La Cárcova, de la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires, a través de un dispositivo llamado “El Hogar de Cristo”. Este modelo está instalado en varios barrios de Buenos Aires y se convirtió en un emprendimiento común de las parroquias de las villas de la ciudad de Buenos Aires, asumido por el equipo de sacerdotes de estas comunidades.
Ya han acompañado a miles de niños, jóvenes y adultos, a sus familias y a muchos miembros de las comunidades afectados por el consumo de drogas.