14-07-15

Una propuesta para abandonar las adicciones y cambiar de vida

La Fundación Esperanza de Vida ofrece internación y un centro de día. Plantea un cambio radical e invita al paciente a cuestionar su conducta

La adicción a las drogas, el alcohol o a los psicofármacos pueden ser tratados y superados. La fundación Esperanza de Vida ofrece propuestas concretas que buscan que cada persona descubra las causas que le provocaron la adicción para luego trabajarlas y superarlas. “De esta manera _sostiene el presidente, Osvaldo Marrochi_ se producen los verdaderos cambios de vida”.
En la casa ubicada en Pellegrini 9, la entidad ofrece una comunidad terapéutica para todo tipo de personas con adicciones, de entre 14 y 50 años.
Cuenta con 15 camas para varones que necesitan un tratamiento con internación, que dura un año, y luego el centro de día del que participan cerca de 35 personas más.
El año próximo la institución cumplirá 30 años de trayectoria trabajando en Rosario, de la mano de su fundador y actual presidente quien dialogó con La Capital.
—¿En qué consiste el programa de recuperación de adictos?
— Primero tiene lugar la admisión y adaptación donde el adicto asiste diariamente a entrevistas acompañados pro un miembro de la familia. Los tratamientos no se pueden hacer solos. Todos los que vienen tienen que tener una contención, un familiar, un amigo, la pareja. Pero eso es fundamental. Por eso también trabajamos con las familias.
Luego, la fase intermedia se lleva a cabo en forma residencial. Los objetivos es que adquieran habilidades e independencia personal. La tercera parte es la reinserción.
—¿En dónde reside el éxito del programa?
—A las pocas semanas de empezar el tratamiento las personas dejan la adicción, pero ese es recién el inicio del programa. Nosotros trabajamos con el otro como protagonista de su propia recuperación. Y los animamos a que descubran por qué llegaron a depender de una sustancia, qué los llevó a tener esta conducta y allí empieza el proceso de verdadera curación.
Durante ese tiempo las personas empiezan a darse cuenta de que deben tomar decisiones que van a cambiar su vida. Algunos se dan cuenta de que deben mudarse a otra ciudad, o que deben cambiar de trabajo, o abandonar ese grupo de amigos, o separarse de su pareja. No es fácil, pero ahí es donde está el equipo terapéutico, formado por médicos, psicólogos, psiquiatras para poder sostenerlos en las decisiones que vayan tomando.
Para todo esto es fundamental que el adicto tenga la decisión de cambiar. Si no, nada va a funcionar. Nosotros usamos mucho el psicodrama, el teatro y el arte para que ellos puedan descubrir lo que les pasa.
—¿Qué perfil de gente puede tratarse en la fundación?
—El programa está armado para chicos que nos deriva el Instituto para la Recuperación del Adolescente (Irar), Promoción Social de la provincia o profesionales de 50 años. Entran todos los que quieran recuperarse.
—¿Cuál es la sustancia que más se consume?
—Acá en Rosario, la reina sigue siendo la cocaína. La consiguen a buen precio y es una droga muy estimulante, con todo lo que ello implica en el cerebro y sistema nervioso central, y es muy adictiva. Trae problemas a la familia y al contexto del adicto porque llegan a robar y a vender cualquier cosa con tal de conseguir la droga.
—¿Cuál es tu opinión respecto a la despenalización de la droga?
—Creo que como sociedad no estamos preparados. Para un chico de la villa que consume, es lo mismo y para los que tienen la planta de marihuana también. Hay que pensarlo muy bien porque existen muchos intereses en juego y se mueve mucha plata.
—¿Y el consumo recreativo?
—La línea entre consumo recreativo y dependencia es muy fina. El punto está en que ninguna sustancia te domine, y no es fácil darse cuenta cuándo uno empezó a ser dependiente.