07-07-15

Donan el dinero de sus regalos para entidades benéficas

Se trata de un grupo de ocho amigas que desde hace varios años dejaron de regalarse objetos para juntar el dinero y ayudar a quienes lo necesitan

Son ocho mujeres, con un promedio de edad de 40 años que hace un tiempo decidieron dejar de hacerse regalos. Ahora juntan ese dinero y lo destinan a entidades solidarias. 
    Liliana Rivalta, Gabriela Allo, María Laura Coirini, María Laura Del Banco, Marcela Fassone, Natalia Fainé, Julieta Farruggia y Gabriela Reato forman el grupo autodenominado “las brujas”. Son amigas desde hace 11 años y se conocieron por sus jefes. Todas son secretarias o asistentes de odontólogos de Rosario. 
    Como todo grupo de amigas, para los cumpleaños organizaban “vaquitas” para juntar el dinero y comprar regalos. Un día, una de ellas planteó la inquietud de donar esa cantidad para una causa solidaria. Todas se sumaron a la iniciativa y su máximo deseo es que muchas otras personas se contagien de esta iniciativa que las reconforta enormemente.
     “Somos secretarias y asistentes odontológicas y teníamos muchas inquietudes propias de nuestro trabajo y por eso empezamos a juntarnos”, cuenta Liliana Rivalta, que trabaja con Gabriela Allo y cuentan cómo rápidamente trabaron amistad entre las 8.
     Además de muy amigas, son  almas solidarias porque decidieron dejar de hacerse regalos personales para donar ese dinero.
     “El primer destino que elegimos fue El Hogar de madres solteras de Raquel Butazzoni donde llevamos artículos de higiene femenina que necesitaban”, cuentan en diálogo con La Capital.
     “Con el dinero que juntamos compramos lo que hace falta a la entidad que queremos ayudar”, dicen. Para el siguiente cumpleaños compraron caloventores para una escuelita de Entre Ríos, donde luego supieron que solo asisten siete alumnos y el colegio tiene una sola aula. Las mujeres se movilizaron y también consiguieron libros y una donación de librería.
     El siguiente “regalo” fue para un comedor que lo apoya la fundación El Pocho Lavezzi. 
     “Nosotras sabemos que es un grano de arena en la playa, pero al menos ese grano de arena existe”, cuentan con una amplia sonrisa.
     Ahora, ya están juntando lo necesario para ayudar al comedor Pancitas Vacías. “Leímos la nota que salió en La Capital sobre el comedor que saca adelante Alba Verón en el corazón de Villa Banana y la queremos ayudar. Estamos juntando el dinero para comprar alimentos”, comentaron.
    Estas mujeres que sobre todo son muy amigas, se juntan, se ríen, disfrutan y la pasan bien, también ayudan, de una manera muy concreta y simple. No tienen un listado de instituciones, sino que buscan aquellos que no podrían recibir ayuda de ningún otra manera. Una iniciativa que busca contagiar.

Individuales. Además de la experiencia del grupo Las Brujas, también hay personas que deciden voluntariamente donar lo que sus amigos pagarían por un regalo para destinarlo a una causa solidaria.
    Así es el caso de Graciela Matijacevich, de San Lorenzo, que en pocos días celebrará sus 60 años. Sus hijos le organizaron una fiesta, pero ella se adelantó y pidió a los invitados que donen el dinero  que iban a destinar al regalo al  jardín de infantes Surcos, ubicado en Cabín 9.
    Lo mismo hizo Rita Marc con sus invitados para el cumpleaños de 70. Quiso que todos donaran su dinero y con ello colaboró a equipar un taller de costura para mujeres del barrio Godoy. Lo mismo hizo su marido, Norberto de la Torre y para sus bodas de oro de casados volvieron a repetir la iniciativa. 
    Pero no fueron los únicos, Lichu Zeno, un chico que pelea para curarse de una leucemia, en la fiesta de su cumpleaños, puso una urna para que los invitados depositaran el dinero y lo destinó al tratamiento de Maxi, otro chico que también tiene leucemia. 
    Estos son pocos ejemplos de personas de corazón magnánimo que lejos del interés personal privilegian las necesidades de los demás.