02-06-15

Los beneficios de la recreación en la vida de los más pequeños

El juego es un derecho de la infancia y el motor de una vida saludable y de crecimiento integral. Al sumarle movimiento, se potencian los resultados

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Jugar es tan vital para los niños y niñas como comer o respirar. Además de felicidad y diversión, al hacerlo se desarrollan capacidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales. La calidad de vida de los más pequeños depende en gran medida de las posibilidades de jugar. Y si al juego se le suma el movimiento, los beneficios crecen aún más. Por ejemplo, trepar montañas de tierra, saltar la soga, dar paseos en bicicleta, son experiencias únicas y pilares imbatibles para un crecimiento saludable.

El juego contribuye a profundizar relaciones con otras personas; fomenta la comunicación y los talentos; estimula la imaginación y la creatividad, y potencia los modos de vincularse con el mundo y las emociones. También es educativo, porque aporta conocimientos.

Con la actividad lúdica, de grandes serán personas con mayor salud física y mental.  Incluso, serán hacedores de una sociedad mejor, por las competencias colectivas y valores positivos que el juego promueve.

Cuestión de derechos. El juego es uno de los derechos fundamentales de la infancia. Lo establece la Convención Internacional de los Derechos del Niño, aprobada en 1989 y a la cual adhiere la gran mayoría de los países.
   
El artículo 31 dice que “los Estados partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”. Por eso, cada 28 de mayo se celebra el Día Internacional del Juego, para concientizar sobre sus características como actividad saludable y placentera.
     
Los Estados pueden encontrar en el juego y la vida activa un vehículo para la inclusión social, a través de políticas públicas que fomenten situaciones lúdicas y espacios públicos propicios para jugar, diseñados de acuerdo a las necesidades de la infancia.

Agenda completa. Los padres tienden a considerar al juego como algo poco útil y llenan la agenda de sus hijos con actividades extraescolares como el aprendizaje de idiomas, música o deportes. Sin embargo, jugar no tiene que ser una actividad que quede relegada como un momento para “perder el tiempo”, y mucho menos, prohibir el juego como castigo.

Una de las tareas de los adultos es generar espacios y tiempos para que se dé el juego. El rol de los grandes es el de guiar, proponer o mediar en caso de desencuentros.

El universo lúdico tiene una gran variedad y riqueza. Por eso, lo más importante es habilitar tiempos y espacios desde chiquitos para “jugar por jugar”: Una oportunidad para explorar, descubrir, experimentar, probar, inventar, crear, negociar, palpar, en suma, los bordes del riesgo controlado, con la inocente desfachatez que habilita la sensación de estar participando de un acto “inútil”.  

“Si las  oportunidades aparecen desde la primera infancia, entre juegos con murmullos, gestos, mordiscos, risas y besos, los chicos irán incorporando herramientas  para construir su propia confianza y carácter, explica el docente y especialista en juego”, Víctor Pavía.

Tecnología  y movimiento. Promover el movimiento se convierte en una misión fundamental en la infancia. Más aún en tiempos donde el uso de nuevas tecnologías avanza entre las actividades preferidas de niños y niñas, desplazando los juegos activos y aumentando las prácticas sedentarias.

Para la Organización Mundial de la Salud  lo recomendable es que los niños realicen actividades físicas, en forma de juego, todos los días al menos unos 30 minutos.

En Argentina, según datos del Boletín del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, titulado “Insuficiente actividad física en la infancia”, el 45,4% de la niñez y adolescencia urbana no alcanza los niveles recomendados de actividad física.

El Grupo Arcor, en el marco de su Política de Sustentabilidad, implementa el Primer Programa Corporativo Regional llamado “Escuela en Movimiento”. Se lleva a cabo en Argentina y Chile, a través de Fundación Arcor, y en Brasil por medio del Instituto Arcor. Acompaña proyectos de escuelas primarias públicas que promuevan el juego, el movimiento y la vida activa.
Está destinado a las escuelas primarias públicas. El propósito es  promover la vida activa de los niños y las niñas a través del juego y la recreación. Para más información: www.fundacionarcor.org.