12-05-14

Cuando el deporte abre insospechados horizontes

Andy Pereyra tiene 19 años. Empezó a asistir clases de fútbol en El Desafío. Ahora es el entrenador. Su sueño es estudiar educación física

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Andy Pereyra es uno de tantos chicos que querían dejar la escuela, deambulaba por el barrio y tenía fácil acceso a la droga y al robo, como el mismo lo explica. Pero, pudo más su pasión por el fútbol. Comenzó a entrenar con la fundación El Desafío hace 3 años y ahora es el encargado de entrenar a los más chicos. Está empeñado en terminar la secundaria porque quiere ser profesor de educación física. Está orgulloso y su anhelo es seguir creciendo. Esta historia muestra cómo el deporte puede cambiar la vida de las personas para siempre.
     “No quería seguir con la escuela, quería trabajar”, cuenta Andy. Pero justo en ese momento un amigo lo invitó a participar del  taller de fútbol que organiza la fundación El Desafío. “Yo donde hay fútbol me meto, es mi gran pasión”, confiesa el chico de 19 años que vive en zona sur.
     Así empezó su camino en esta fundación. Luego de fútbol participó del taller de electricidad y ahora trabaja haciendo arreglos eléctricos allí donde lo llaman.
     El año pasado cumplió los 18 y ya no podía asistir a los talleres porque eran para menores. Entonces le ofrecieron que ayudara como voluntario en la escuelita de fútbol, propuesta que aceptó encantado.
     Poco tiempo después se redobló la apuesta y le ofrecieron ser el entrenador de los más chicos. “Yo no lo podía creer. Todavía me cuesta creer que es a mí a quien los chicos llaman profe en los entrenamientos”, cuenta feliz.
     Ahora Andy estudia las tácticas y ejercicios para el entrenamiento. Dice que sus entrenadores preferidos son Marcelo Bielsa y el Tata (Gerardo) Martino. Busca en Youtube los videos y saca ideas para sus alumnitos, que ya participan de una liga de fútbol.
     “Acá (por El Desafío) me ayudaron mucho, confían en mí, me dieron una oportunidad”, remarcó el chico. De hecho, es un futuro líder de la entidad y el fin de semana pasado participó del congreso “Generación cambio” organizado por Ashoka junto a 200 chicos de todo el país.
     
El estudio. “Desde que empecé a venir a fútbol a El Desafío me insistieron en que no deje el colegio y por eso retomé en una Escuelas de Educación Media para Adultos (Eempa).
    “Ahora soy yo quien le dice a los chicos que no abandonen el estudio, aunque les parezca aburrido. A mí me cambió mucho. Entendí que terminar la escuela te abre otras puertas”, confiesa el joven.
     “Yo siempre pensé que si terminabas la escuela ibas a tener el mismo trabajo que quien no estudió, pero ahora puedo ver que no es así”, dice. De hecho, Andy pensó siempre que iba a ser albañil como todos en su familia. Pero ahora cambió de idea. “Si termino la escuela voy a poder estudiar para ser profesor de educación física y trabajar de lo que más me apasiona: el fútbol”, reconoce.
     No fue fácil plantarse frente a 16 chicos en una práctica de fútbol. “Al principio estaba muy nervioso, pero en la fundación me ayudaron mucho. Me enseñaron qué tenía que decir, hasta como pararme frente a los chicos y como alentarlos”, explica Andy.
     “Ahora sé cómo hablarles, cómo motivarlos para sacar lo mejor de sí. Los busco para hablar con cada uno y alentarlos sobre todo para que no abandonen la escuela”, cuenta el joven entrenador.
     La prueba más difícil fue con sus amigos. “¿Vos entrenador?” le preguntaban, hasta que un día lo desafiaron y le pidieron que los entrenara a ellos. Andy no se achicó y se paró como director técnico frente a sus amigos. “Cuando terminamos me dieron la mano y me felicitaron. Fue un orgullo muy grande para mí que me reconocieran mis propios amigos”, comenta.
    Andy tiene proyectos. Por lo pronto está ahorrando todo lo que puede porque pronto será papá por primera vez. Está centrado en el estudio y en sus alumnos para darles también una oportunidad.