28-04-15

Brindan cursos de capacitación para jóvenes con salida laboral

El grupo Misión Eugenio nació cuando a Jorge Guadgnoli le mataron a su hijo. Este papá se propuso inmortalizarlo a través de la solidaridad

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El dolor puede cegar, puede enfurecer, pero también puede abrir puertas y dar alas. Eso fue lo que le pasó a Jorge Guadagnoli cuando tuvo que enterrar a su hijo Eugenio, de 19 años, a quien mataron en una gresca callejera en San Juan y Entre Ríos, en diciembre de 2013. Quiso que a su hijo se lo recordara con amor y como una forma de ayudar. Así nació “Misión Eugenio”.
     Junto con Alejandra Stolle, pareja de Jorge, lanzaron el año pasado un curso de auxiliar en maestra jardinera y otro de construcción. “Nosotros ponemos la capacitación, gestionamos los materiales y la institución donde se va a trabaja brinda la necesidad y los alumnos”, explica Jorge.
     Actualmente están trabajando en la escuela Nuestra Señora de Itatí, en el corazón de barrio Las Flores. Este año ya arrancó el curso de auxiliar en maestra jardinera, a cargo de Alejandra, y en breve comenzará el de construcción y albañilería que dará Jorge.
     “Los chicos van a aprender y a la vez vamos a terminar un salón que le hace falta a la escuela”, explica el papá de Eugenio.

Con salida laboral. El curso de auxiliar en maestra jardinera tiene una interesante salida laboral. Las egresadas pueden trabajar no sólo en jardines de infantes, sino que también se pueden desempeñar como expertas niñeras y en peloteros.
     Actualmente se inscribieron 28 y cursan, en forma gratuita, los viernes en la escuela de barrio Las Flores.
     Julieta, Magalí y Valeria son tres de las ocho voluntarias que egresaron del curso el año pasado y este se ocupan de atender a las nuevas alumnas.
     “A mí me sirvió para saber qué estudiar, porque no tenía ni idea qué hacer cuando terminé la escuela”, cuenta Julieta que hizo el curso el año pasado y ahora empezará a estudiar psicomotricidad.
     En cambio, a Valeria el curso le sirvió para definirse y empezó este año la carrera de maestra jardinera. “Tenemos que valorar esta capacitación y no faltar”,decía esta voluntaria a las nuevas alumnas.
     “Nuestra idea no es el asistencialismo, explica Alejandra, sino que ellas también puedan dar de lo que aprenden y lograr que tengan una herramienta, que en este caso les puede ayudar con sus hermanitos y con sus hijos, o también para trabajar”-
     Por otra parte, Misión Eugenio ya planea armar una bolsa de trabajo y poder recomendar a las personas que capacitaron.
     “Nosotros los conocemos y sabemos que los chicos que aprenden en nuestros cursos tienen valores, aprenden el respeto, a trabajar bien y sobre todo a valorar lo que se les da”, cuenta Jorge. Lo mismo manifiesta Alejandra de sus alumnas.
     A su vez, ya se está trabajando para que el Ministerio de Educación reconozca los cursos y se pueda otorgar un título oficial a los alumnos.

Aporte a la escuela. Gastón Zencic, director de la escuela Nuestra Señora de Itatí, opina que el proyecto de Misión Eugenio es justamente lo que la institución necesita.
    “Cuando los chicos terminan la escuela les es muy difícil organizar su tiempo y su actividad. Muchas veces pasan por acá para saludar y nos dicen que no tiene qué hacer. La posibilidad de brindar estos cursos nos da la oportunidad de ofrecerles tanto a alumnos de los últimos años de la secundaria como a los egresados una herramienta para la vida”, explica.
     La institución invita a los alumnos a participar de los cursos de Misión Eugenio, aclarándoles que son gratuitos y no obligatorios.
    “Ahora les propusimos a los de tercero, cuarto y quinto año si querían anotarse en albañilería y ya tenemos 11”, contó el director.
     En tanto Jorge y Alejandra ya ven los frutos de esta obra que nació de un dolor tremendo, pero que supo encontrar una vía de superación que beneficiará a muchos.