05-11-14

Convierten materiales de descarte en objetos de diseño

Son mujeres de la comunidad Qom. Lo hacen en el Centro Cultural el Obrador, en el barrio Toba de la calle Rouillón, en la zona oeste de Rosario

“Es importante pensar la transformación del material como lugar de acercamiento. En esta instancia de trabajo manual se genera una comunión en el hacer, un acontecimiento que tiene que ver con lo femenino. Esto es ancestral, las mujeres se reúnen a «hacer» desde los comienzos de la historia de la humanidad. A partir del encuentro suceden cosas, las mujeres empiezan a contar sus experiencias de vida, se genera un vínculo, un contacto con el otro”, dice Marina Gryciuk, coordinadora de Qomi, un proyecto comunitario de, producción de objetos de cestería textil a partir de materiales de descarte. El emprendimiento surgió en 2013, trabaja con mujeres de la comunidad Qom y tiene lugar en el Centro Cultural El Obrador, en el barrio Toba de la calle Rouillón, en la zona oeste de la ciudad.

El objetivo es recuperar la cultura propia de la comunidad Qom a partir de la elaboración de objetos sustentables que incorporan la mirada del diseñocontemporáneo.“Afortunadamente la comunidad Qom no ha perdido su identidad, su lengua, su forma de vivir. Por sus características y particularidades, les cuesta mucho insertarse en nuestra sociedad. El proyecto apunta a incluirlos socialmente desde su potencial, sin desarraigarlos, conservando sus tradiciones y saberes”, explica Gryciuk, artista plástica y diseñadora.

Ella y las mujeres que participan del proyecto intercambian saberes en pos de fabricar cestas y bolsos tejidos que combinen la técnica Qom con retazos de tela donados (en gran cantidad) al Obrador por vecinos, instituciones y fábricas, e incluso recolectados por las propias mujeres en sus prácticas habituales de cirujeo. La cestería es un trabajo tradicional de los pueblos originarios del norte de Argentina realizado con los materiales vegetales propios del hábitat natural del Chaco y el norte.

Qomi es un espacio de intercambio donde la elaboración del objeto es la excusa para el encuentro con el otro, para trascender. “Apuntamos a sacar ese objeto del barrio e insertarlo comercialmente en otros ámbitos. Trasladar nuestra producción, sacarla del barro les permite a nuestras mujeres tener otras experiencias de vida”, dice la coordinadora del emprendimiento.

Nada se pierde. Gryciuk trabaja en el Centro Cultural El Obrador desde 2011. Su propuesta original consistió en la elaboración de fragmentos de mantas bordadas que reconstruían a historia de los pueblos originarios y algunos de los paisajes típicos. Esta idea inicial tuvo en cuenta una característica distintiva de los Qom: una comunidad nómade que se traslada permanentemente a sus lugares de origen llevando alimentos,mantas y demás elementos a sus familiares.

En 2013 Qomi empezó a producir cestería textil a partir de materiales recuperados. Hay que remarcar que Qomi significa “nosotros”, concepto que tiene que ver con la idea de comunidad, de compartir. “Tenemos muchas diferencias de gusto, ellas están atravesadas por la manualidad de revista, con un gusto recargado, llamativo, con mucho brillo y colores. En un contexto urbano, el diseño vendible es más limpio y cuidado. Hay que encontrar una fusión entre el gusto popular y el gusto depurado.  No hay una única verdad, se trata de conjugar puntos de vista. Lo importante es transformar esos materiales en objetos nuevos que posean valor” subraya Gryciuk.

Qomi es mucho más que un proyecto social: abarca diferentes instancias que van desde las capacitaciones y talleres que se dictan en distintos espacios de la ciudad hasta la producción y posterior venta de los productos. Transferencia de saberes, intercambio con el “afuera” y autogestión constituyen sus pilares. “El desafío es que esto se pueda replicar, que puedan surgir nuevas ideas. Mi trabajo me hace sentir bien, en algún momento de mi vida me di cuenta que tenía mucho (desde muchos lugares) y dije: esto lo quiero compartir. Salir de la zona de confort me hace crecer, es ahí donde uno aprende de verdad", concluye.

Acerca de el obrador. El centro cultural es un espacio de intercambio de saberes y técnicas que ofrece capacitación y trabajo a miembros de pueblos originarios que arribaron a la ciudad en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Ubicado en Rouillón y Maradona, brinda herramientas a los vecinos del Barrio Toba buscando la inclusión social a partir de la generación de bienes culturales para el intercambio (elaborados con materiales de descarte: maderas, metales, plásticos, telas etc.). Este espacio se caracteriza porla realización de emprendimientos artesanales que rescatan los saberes y costumbres de los pueblos originarios conjugándolos con tendencias modernas del diseño.

Más info en: facebook.com/pages/Qomi-Cesteria-textil.

"Ponen su vida en esto"

Las técnicas de tejido que permiten generar objetos de diseño son compartidas con la comunidad en general. Las integrantes del emprendimiento brindan cursos y talleres para aprender a elaborar cestería textil. “Poder vender nuestros productos o dar cursos hace que nuestras mujeres se sienten valoradas y útiles, colaborando además en la concientización sobre la importancia del reciclado y la recuperación de la basura”, afrma Gryciuk.

“Es muy importante el trabajo social desde el lugar del compromiso. Trabajás con mujeres que se comprometen mucho, que ponen su vida en esto. Son mujeres que viven situaciones muy duras, cuyos derechos son vulnerados todo el tiempo. En este contexto, ellas son sostenedoras de la casa y de la familia, y a su vez, las grandes víctimas”, afirma la docente de diseño de indumentaria.