29-10-14

Biblioteca Pocho Lepratti, un mundo donde caben muchos mundos

Está ubicada en el corazón del barrio de Tablada, en la zona sur. Allí un grupo de jóvenes lleva adelante una tarea generosa, en dura lucha contra la exclusión

Integrada por vecinos, estudiantes universitarios, profesionales y un nutrido grupo de actores sociales,la Biblioteca Popular Pocho Lepratti lleva adelante una batería de propuestas solidarias con el objetivo de transformar la realidad de los vecinos del barrio de Tablada.

“La palabra biblioteca tiene un peso muy fuerte en el imaginario colectivo, habitualmente se la asocia con algo aburrido. Cuando te acercás a este espacio te das cuenta de que en realidad no es así... lo que menos vas a escuchar aquí es silencio, ni siquiera sé si podés leer con tranquilidad (se ríe). Los chicos entran, salen, van y vienen todo el tiempo con sus instrumentos musicales, libros, elementos de trabajo.La biblioteca es un espacio de apropiación para niños, jóvenes y adultos del barrio”, dice María José Draperi, integrante del equipo de trabajo de
la Biblioteca Popular Pocho Leprattidesde hace más de cinco años.

La Biblioteca Popular Pocho Lepratti es una asociación civil sin fines de lucro que se inauguró en octubre de 2002. Ubicada en Virasoro Bis (entre Esmeralda y Chacabuco), se creó como respuesta a la crisis de 2001, ante la necesidad del barrio de tener un espacio inclusivo capaz de brindar contención y propuestas culturales a los vecinos y con el fin de suplir la ausencia de la emblemática Biblioteca Vigil (desmantelada durante la última dictadura cívico-militar).

Las distintas propuestas artísticas que ofrece a diario son abiertas a la comunidad y tienen el foco puesto en la inclusión social. Los niños disfrutan de diversos talleres: radio, ajedrez, dibujo y apoyo escolar entre otros. Los jóvenes participan del taller de radio y psicodrama, mientras que los adultos acceden a los cursos de capacitación en serigrafía. Entrelas actividades que realiza la biblioteca se destacan el servicio de biblioteca popular, el Jardín de Infantes Las Hormiguitas y la Radio comunitaria FM La Hormiga.

“Trabajamos con chicos de zonas vulnerables, otros que han abandonado la escuela, chicos de clasemedia... todos tienen un potencial enorme. Los talleres son un espacio en el que los jóvenes encuentran contención, pueden expresar cosas que van más allá del aprendizaje concreto. Es importante que sean conscientes de que tienen cosas para decir y que esas cosas tienen mucho valor. Muchas veces los jóvenes no son escuchados, desde la biblioteca buscamos la mejor manera de darles ugar, de derribar el mito de que la juventud está perdida, de combatir la estigmatización de los jóvenes de barrios populares que siempre son noticia por lo malo. En Tablada pasan cosas muy buenas, muchas de ellas los tienen como protagonistas,lamentablemente esas cosas no se cuentan en ningún lado”, manifiesta Majo, quién además de ser secretaria de la comisión directiva de la biblioteca, coordina el taller de radio al que asisten más de diez chicos.

Una labor que crece. “Las bibliotecas centenarias se sostienen con el aporte de sus socios, lo nuestro es una experiencia reciente y tiene otra impronta, está en un barrio con otras características. Debemos sobreponernos a las dificultades cotidianas. Afortunadamente, el año pasado logramos comprar la propiedad donde funciona el jardín
de infantes. Esto fue posible gracias a que una vecina del barrio donó una propiedad. Económicamente no estamos en condiciones de pagar sueldos. La mayor parte de las personas que transitan este espacio lo hacen voluntariamente. Dentro de la biblioteca existen espacios autogestionados, también tenemos talleristas de apoyo que pertenecen al equipo de la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional de Rosario. Entendemos que la articulación con el Estado es necesaria”, expresa la coordinadora del taller de radio.

Así, solidaridad, participación, inclusión y convivencia son los valores primordiales del trabajo colectivo que día a día sostienen de manera voluntaria las “hormiguitas rosarinas” que forman parte de la institución. “Tratamos de tener en presente, en todo momento, el “trabajo de hormiga”, que tiene que ver con lo invisible, lo constante; se trata del trabajo chiquito que a la larga produce grandes cosas”, subraya María José. El trabajo de hormiga se inspira en la lucha de Pocho Lepratti, más conocido como el “Ángel de la Bicicleta”, militante social que supo construir alternativas de vida y esperanza para niños y jóvenes de barrios vulnerados.

Respecto de la respuesta por parte de los chicos que asisten a la biblioteca, Draperi comenta: “La respuesta de los chicos es increíble,se han tomado las cosas con mucho compromiso. Todo esto tiene que ver con un proceso, no es algo que se haya generado de un día para el otro. Sin embargo, somos nosotros los que más aprendemos”.