Página Solidaria

Una empresa social que da trabajo a los postergados

Arbusta une el mundo empresarial con comunidades de alta vulnerabilidad. Ya trabaja en la provincia de Santa Fe

Arbusta es la primera empresa social de servicios de tercerización con impacto social de Sudamérica. Brinda servicios tecnológicos al mundo corporativo, generando oportunidades de empleo digital a mujeres y jóvenes en situación de alta vulnerabilidad social. Nace
formalmente en abril de 2013, a partir del encuentro en un mismo espacio (Comunidad Njambre) de emprendedores que venían combinando el trabajo social, el trabajo tecnológico y la innovación.

Arbusta capitaliza una tendencia que viene creciendo globalmente: la Subcontratación de Procesos de Negocios (del inglés business Process Outsourcing, BPO). Presta una amplia gama de servicios que incluyen testing de software (prueba manual o automatizada),
estrategias de comunicación en redes sociales, transcripción y digitalización de información y subtitulado de videos.

El objetivo principal de esta empresa social consiste en generar oportunidades de trabajo: se tratade empleos flexibles, que poseenvalor agregado y pueden ser realizados por las personas desde suslugares, sin necesidad de tener que trasladarse a una oficina. “Arbusta surge en respuesta a una problemática compleja: la enorme cantidad de jóvenes que ni estudian ni trabajan porque no tienen posibilidades, porque viven en contextos de
mucha pobreza; la idea de que las grandes empresas los tomen no termina de escalar porque hay un montón de prejuicios en el camino, de ambos lados”, explica Paula Cardenau, directora ejecutiva.

El socio perfecto.Arbusta opera en territorio mediante una estrategia de nodos productivos digitales. Se contacta con organizaciones que ya están trabajando en contextos de pobreza, y, que si bien conocen en profundidad a esas comunidades,no han resuelto aún el tema del empleo. En este sentido, “Arbusta es el socio perfecto”.

El trabajo digital inclusivo que el equipo lleva adelante requiere capacidad y habilidad para conjugar lógicas distintas y gestionar la complejidad. “Es una complejidad que a todos los que estamos nos apasiona. Tenés que tener en claroel objetivo final, en nuestro caso, la inclusión social. Todas las decisiones estratégicas cotidianas que uno toma deben estar vinculadas a ese objetivo”, expresa Cardenau. Y gestionar dicha complejidad también implica intercambiar roles, romper con el personalismo inherente a todo emprendimiento, sortear dificultades ligadas al crecimiento, la autonomía del proyecto y los costos.

Servicios.En tanto empresa social, el fin último de Arbusta consiste en desarrollar servicios que incluyan a mucha gente. Por ende, los servicios que dejan un margen muy
importante pero requieren equipos de trabajo altamente profesionalizados son descartados. “Preferimos servicios que no dejen mucho marco, pero quiebren la resistencia que tiene la gente: cuando uno les dice vamos a hacer un trabajo digital, te responden: yo no puedo. Se empieza con tareas sencillas para generar autoconfianza, después se pasa a servicios más complejos. Tenemos sistemas, procesos y diseños que se van adaptando, cambiando y mejorando, cada proceso que iniciamos nos sirve para aprender mejor a operar el próximo”, dice la ex Directora de Ashoka (asociación global de líderes emprendedores) para América latina.

En lo que respecta a la devolución que brindan las empresas, suele ser muy satisfactoria. Los clientes no sólo están conformes y contentos con el servicio de calidad que brindan los jóvenes, sino que además, luego de transcurrido un tiempo, desean conocerlos. En mu chas oportunidades la empresa los incorpora directamente, situación que se traduce en un indicador de éxito para Arbusta.  

“El seguimiento de los jóvenes y mujeres es personalizado; nos damos cuenta de que generar un vinculo empieza a abrir un montón de otras puertas, así van surgien do temas que tienen que ver con la vulnerabilidad en la que esas personas viven. Tratamos de tener
un oído muy atento a la realidad. Desde Arbusta armamos estrategias comunitarias de contención:cuando se trata de problemáticas complejas, derivamos los casos a organizaciones aptas para trabajar con esos jóvenes”, afirma la directora, quien además expresa:“En lo personal lo vivo con profunda satisfacción. Para mí el año y medio de vida de Arbusta ha sido muy positivo en todos los aspectos: probamos que el modelo es viable
y constituye una vía de salida para muchas personas; las empresas están demostrando un interés creciente en trabajar con nosotros.
Tenemos el desafío de mejorar los procesos y ganar escala. La experiencia de trabajo nos ha dejado muchos aprendizajes, la paciencia de los procesos es uno de ellos. Arbusta representa un modelo cuyo crecimiento impacta directamen te en mayores oportunidades para
más gente”.

Federico Seineldin, cofundador de Moverse (Organización sin fines de lucro que promueve la Responsabilidad Social Empresaria), es otro de los miembros de Arbusta. Con más de 20 años en el mundo de tecnología, explica un concepto fundamental que atraviesa toda la organización, el de empoderamiento: “Empoderar para mí significa poder tener las oportunidades para desarrollarte como persona; todos tienen un poder innato, pero no to
dos los pueden desarrollar (en muchos casos por no tener las necesidades mínimas resueltas). Arbustabusca empoderar sectores postergados, vulnerables, vulnerados,
dar posibilidades a las personas de sentirse dueñas de sus vidas, de ser quienes quieran ser...”.
Seineldin, cofundador de Njambre, concluye: “Buscamos organizaciones barriales que quieran tener un desarrollo productivo en su barrio, un modelo sostenible de inclusión laboral para jóvenes y mujeres. Nos interesa que las empresas sepan que al contratar nuestro servicio están empoderando a mujeres y jóvenes de esos barrios”.