Página Solidaria / 24 Oct. 2017

Médicos buscan fondos para atender en El Impenetrable

Desde 2003 existe la ONG La Higuera formada por profesionales y estudiantes de medicina que quieren atender a los más pobres del país. Por eso viajan cada 15 días al paraje Las Hacheras, en el corazón de la provincia del Chaco, a donde atienden a más de 10 mil personas. Mañana realizarán una cena para juntar los fondos necesarios y terminar de construir el Centro Nutricional y de Desarrollo Materno Infantil.

“En 2010, con un recital de Juan Carlos Baglietto juntamos el dinero para comprar 30 hectáreas en el Impenetrable”, cuenta Gustavo Farruggia quien comenzó con este sueño hace 14 años. “Después construimos los dos consultorios donde atendemos a la gente y este año, con una donación importante de la Bolsa de Comercio de Rosario pudimos levantar las paredes y el techo del Centro Nutricional y de Desarrollo Materno Infantil, esta cena es para poder equiparlo y terminarlo”, contó el médico.
Los médicos que participan del trabajo de La Higuera tienen en claro que la salud es una cuestión integral, por eso en este nuevo centro se va a trabajar también en docencia. “Tiene una gran cocina donde queremos que las mujeres aprendan a cocinar con los alimentos que tiene y que pueden producir, pro eso tenemos una huerta y la idea es que puedan producir sus propios alimentos y sepan qué valores nutricionales tienen”, amplió Farruggia.
En esa gran cocina además de clases, se servirá una comida y el lugar contará con un salón de usos múltiples para trabajar con madres y niños.
“Luis Landiscina nos ayudó mucho con este centro y nos acompañará con su presencia, al igual que Jairo”, detalló.
Actualmente La Higuera está trabajando conjuntamente con la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario para que los estudiantes y profesionales puedan hacer sus prácticas en zonas rurales. “El objetivo final es que cuando desaparezcamos nosotros (La Higuera) el proyecto esté en manos de la universidad para que sea una oportunidad de aprender “en el terreno”. Ese es el objetivo último que perseguimos”, concluyó el líder de la organización un día antes de la gran cena.


Página Solidaria / 17 Oct. 2017

Rosarinos viajan al norte para brindar asistencia

“Cuando se tiene la posibilidad de transitar el camino de dar al prójimo un poco de amor, es difícil que uno quiera volver atrás. Jesús dijo: Más bienaventurado es dar que recibir”. Así comienza el relato Ángel Amaya, uno de los rosarinos de la iglesia evangélica bautista de Arroyito, que cada año viajan a lugares recónditos de Argentina para brindar ayuda. 

El grupo misionero de esta iglesia tiene un mandato: “Id”, y lo lleva a la práctica asistiendo a personas con escasos recursos, ofreciendo atención médica y odontológica o a través de servicios más pequeños como cortar el cabello, en lugares donde esta ayuda no llega de otra forma.
El grupo está formado por cerca de 40 personas, entre los que se encuentran profesionales hasta adolescentes. “Todos estamos unidos por un mismo sentir, que es tener la posibilidad de dar, que significa asistir, escuchar, abrazar y también jugar con la inmensa cantidad de niños que conocemos en cada viaje”, explica Ángel que ya lleva realizadas dos estadías misioneras en lo que va del año.
A fines de septiembre viajó a la localidad de Belén, en la provincia de Catamarca.
Belén está rodeada de montañas y vegetación semidesértica. Es una zona árida donde vive gente muy cálida, dispuesta a escuchar y compartir la inmensidad de riqueza y también de necesidades.
“Esas necesidades se suplen con afecto, contención, y asistencia en todo lo que se puede”, acota el voluntario que contó que allí pudieron utilizar el Centro Integrador Comunitario, prestado por el municipio. Allí los voluntarios ofrecieron atención odontológica. “Atendieron hasta entrada la noche porque hay mucha necesidad”, destacó Amaya. También utilizaron las instalaciones para dictar un curso de fotografía y se cortó el cabello a quienes lo deseaban.
Los rosarinos también dieron charlas de prevención de enfermedades venéreas, higiene bucal y violencia de género en la escuela.
Los rosarinos se quedaron con ganas de dar más y por eso van a volver allí y a otras localidades del norte muy necesitadas. “Todos tenemos algo para dar”, concluyeron.


Página Solidaria / 10 Oct. 2017

Un fotógrafo que se decidió a luchar por la conciencia social

“Mi interés es que la fotografía sea una herramienta de cambio social”, subrayó Sebastián Gil Miranda, un fotógrafo reconocido mundialmente, de 41 años, que nació en Francia, vivió en Misiones y ahora está en Buenos Aires.

Estudió psicología, escribió novelas,armó su propia editorial, dirigió obras de teatro y también incursionó en el mundo de la música. Sin embargo, la fotografía es su verdadera pasión. Hoy es uno de los fotógrafos sociales más premiado del mundo. Su deseo es que las imágenes movilicen, y mejoren el mundo a partir de la toma de conciencia de las realidades que viven tantas personas en el mundo. El sábado estuvo en Rosario donde dio su charla TED “Impacto mediático versus impacto social”.

Sebastián comenzó sacando fotos como un hobby, pero “cada vez me fui dedicando más a la fotografía documental. El viaje a Tanzania, Senegal, Marruecos y la India meprodujo un quiebre porque me di cuenta de que podría mostrar una realidad social. Descubrí que tenía empezar a usar la fotografía como instrumento de cambio, que mejoren las condiciones de vida de las personas que retrataba”, cuenta.

Los medios internacionales comenzaron a interesarse por su trabajo y publicaron sus fotos revistas y diarios como National Geographic, The Guardian, BBC, CNN, Le Nouvel Observateur, British Journal of Photography, Huffington Post, O Globo, y Gramma, entre otros. De esta manera muchos dramas humanos se visibilizaron.

“Me involucro en cada lugar que voy, estoy con la gente, comparto la vida con ellos y allí surgen las historias que cuentan mis fotos”,explica.

Esas imágenes lo llevaron a la acción y así fundó varias organizaciones. Una de ellas es “Photographers for Change”, fotógrafos por el cambio, que armó con una fotógrafa holandesa y un documentalista inglés. Se trata de ayudar a chicos refugiados en Lesbos, Grecia. Ahora están estudiando cómo replicarlo en Argentina, destinándolo a chicos que viven en situación de conflicto.

Otro de los proyectos de Sebastián se desarrolla en una favela de Rio de Janeiro, donde el fotógrafo descubrió un grupo de ballet. A su vez, en Argentina, en 2014 realizó un trabajo en la villa La Cárcova donde armó un taller de fotografías para chicos y cuando quiso salir por el barrio a tomar imágenes, varias motos con jóvenes armados le advirtieron que allí no se hacían
fotos. Sebastián tuvo que rearmar el taller y cuando invitó a los chicos a que posaran, vio sorprendido que el primer gesto que hacían era portar un arma y la segunda pose era fumando paco. “Eran chicos de 6 años y para ellos esas actitudes son las más chancheras”, comentó. Este trabajo lo realizó con la fundación Abriendo Caminos, que acompaña a los chicos para que terminen el colegio.

“En estos lugares también se aprende mucho, yo crezco, me encuentro con gente que lucha, que tiene arraigado el sentido de compartir, que distingue qué tiene verdadero valor y desde que me dedico a esto intento ser un poquito mejor persona. Además, me doy cuenta de que en los lugares más pobres es más fácil ser feliz, algo que el materialismo en el que vivimos parece impedirlo”

El año próximo Sebastián viajará al mundial de fútbol a Rusia y allí con otros aficionados retratarán el “detrás del mundial” para mostrar que hay detrás del comercio del fútbol. Este trabajo ya lo hizo en Brasil, para el mundial y en los Juegos Olímpicos. Esas imágenes lo dicen todo. Para más datos: www.sebastiangilmiranda.com.


Página Solidaria / 3 Oct. 2017

Una fundación que lucha contra la deserción escolar

Según datos del Ministerio de Educación en la Nación en Santa Fe sólo el 26 por ciento de los chicos que empieza termina el secundario. Ante estas cifras alarmantes, la fundación Cimientos está trabajando brindando becas y acompañamiento a 113 chicos de Rosario, Arroyo Seco, General Lagos,Timbúes, Villa Gobernador Gálvez y Villa Constitución.

Uno de los programas de esta fundación se llama Futuros Egresados y acompaña a chicos de entre 12 y 18 años y a sus familias en situación de vulnerabilidad social, para que puedan terminar la escuela secundaria y proyectar su futuro con más oportunidades.
“A cada chico se le da una beca para que pueda llegar a la escuela, tener el calzado, la ropa y los útiles y además, un apoyo a través de un tutor para que lo vaya acompañando y sobre todo animando a terminar el secundario”, explicó el director ejecutivo de Cimientos, Marcelo Miniati.
Cimientos comprobó que gracias a que hay chicos que están en este programa, un mayor porcentaje aprueban lengua y matemática, pasan de año y disminuye el ausentismo escolar.
Las becas las otorgan tanto empresas como personas particulares. En este último caso se intenta que se establezca un vínculo con el chico y un seguimiento y una contención más cercana.
La beca es de 17 mil pesos por año y se renuevan anualmente.
Actualmente Cimientos está buscando más personas o empresas que quieran becar chicos. “Tenemos 113, pero necesitamos muchos más porque son muy pocos los que logran terminar la escuela si no cuentan con este apoyo”, señaló Miniati. De los cuales 20 terminan este año.

Relevamiento

El viernes pasado Cimientos presentó un relevamiento realizado en Rosario y zona de influencia para evaluar si las empresas contratan a chicos recién egresados del secundario.
Las conclusiones mostraron que sólo cuatro de cada diez empresas (tanto pequeñas como grandes) contratan a jóvenes recién egresados. 
Para las empresas es difícil o muy difícil encontrar jóvenes con las habilidades necesarias para trabajar.
En cuanto a las habilidades requeridas para acceder al primer empleo, las empresas dan mayor importancia a las referidas al conocimiento, seguidas por las socioemocionales y en último lugar a las técnicas.
Según el directivo de Cimientos, los chicos que participan del programa Futuros Egresados adquieren los conocimientos propios de la escuela, pero sobre todo los referidos al comportamiento socioemocional. “Los chicos tienen tutores que se ocupan de animarlos en forma permanente, y sobre todo de mostrarles que ellos pueden, porque la mayoría no tiene expectativas de poder terminar la escuela y tampoco de trabajar en el ámbito formal o de estudiar una carrera universitaria, de allí la importancia del programa”, acotó el titular de la fundación que busca dar oportunidades a los más jóvenes.


Cómo becar a un chico
 
Los interesados en ayudar a los chicos a terminar el secundario y aportar una beca al programa podrán hacerlo a través del link: https://donaronline.org/cimientos/amigos