Página Solidaria / 23 Mayo 2017

Juntos niños y abuelos celebran la vida

En el gran edificio de Laprida 2129, donde durante muchos años funcionó el Hogar de Huérfanos, hoy tiene lugar diversas iniciativas de carácter social.
Una sector del edificio está alquilado a un geriátrico y en otro sector el jardín de infantes N° 1005 con más de 120 niños. Desde hace un tiempo se están realizando actividades en conjunto con chicos y abuelos del asilo con el objetivo de integrar los dos extremos de la vida.
Una de las actividades tuvo lugar el miércoles pasado, cuando las abuelas entrelazaban lanas en el taller de tejido, y los niños de salita de tres, entraron, de la mano de las maestras, para invitar a las tejedoras a la función de títeres que se realizará en el jardín.
Las abuelas sacaron sus ojos de las agujas para recibir a los niños y se lamentaron de no tener alguna golosina para darles.
Una de ellas no pudo ocultar su emoción y explicó que cada vez que los ve recuerda a su bisnieto al que extraña mucho.
Por su parte, los niños avanzaban tímidamente, hasta que entraron en confianza y se pusieron a conversar _balbuceando pocas palabras_ con las abuelas, a la vez que les entregaban una tarjeta de invitación para la función de títeres que tendrá lugar en el jardín. Una sonrisa de felicidad y alegría se dibujó en el rostro de las mujeres que volvían a tener la oportunidad de brindar cariño.
La semana próxima deberán retribuir esta visita y concurrir a la obra de teatro con títeres que realizarán los chiquitos.
Esta actividad se enmarca en el proyecto Abriendo Puertas que diseñaron las voluntarias de El Hogar, en conjunto con profesionales del geriátrico y las docentes del jardín.
“El objetivo es recuperar la cultura del respeto por los mayores y favorecer el acercamiento entre las generaciones, propiciando el intercambio de experiencias”, explicó, Gabriela Maccagni, directora del jardín.
“Muchos adultos mayores recuperan nuevas fuerzas a través de la transmisión de su experiencia. Ellos también son capaces de estimular a los niños y que los pequeños aprendan de la experiencia adquirida”, señalaron. Se trata de acciones que buscan incrementar la convivencia.
Los niños, a través de este proyecto, aprenden sobre el proceso de envejecimiento y entienden que los adultos mayores también necesitan ayuda, jugar y transmitir conocimientos.
Este proyecto también tiene una función terapéutica y rehabilitadora que permite mejorar la calidad de vida del adulto mayor.

Para el calendario 2017

Este año abuelos y niños compartirán una actividad por mes. La próxima semana celebrarán juntos el día de los jardines y en junio se reunirán para prepara escarapelas y banderas para adornar tanto el jardín como el geriátrico.
Más adelante celebrarán el Día del Amigo, con una merienda compartida. A la vez, los niños harán una muestra de dibujos, y las abuelas exhibirán las obras que del taller de tejido.
“Nos llena de alegría poder abrir este espacio tanto para los adultos mayores como para los niños y que las dos generaciones se puedan beneficiar, y queremos seguir creciendo”, concluyó la presidenta de El Hogar, Laura Borghi.

El Hogar está llevando adelante un proyecto que busca integrar a los chicos de un jardín de infantes con adultos mayores que viven en un asilo. Una experiencia para imitar


La experiencia de compartir un rato con niños de jardín de infantes y abuelas de un geriátrico es única. Allí se ve cómo pueden enriquecerse mutuamente los extremos de la vida, sobre todo porque niños y adultos despiertan emociones profundas y genuinas. La experiencia la comenzaron a realizar en El Hogar (ex hogar de huérfanos) por iniciativa de las voluntarias.
En el gran edificio de Laprida 2129, donde durante muchos años funcionó el Hogar de Huérfanos, hoy tiene lugar diversas iniciativas de carácter social.
Una sector del edificio está alquilado a un geriátrico y en otro sector el jardín de infantes N° 1005 con más de 120 niños. Desde hace un tiempo se están realizando actividades en conjunto con chicos y abuelos del asilo con el objetivo de integrar los dos extremos de la vida.
Una de las actividades tuvo lugar el miércoles pasado, cuando las abuelas entrelazaban lanas en el taller de tejido, y los niños de salita de tres, entraron, de la mano de las maestras, para invitar a las tejedoras a la función de títeres que se realizará en el jardín.
Las abuelas sacaron sus ojos de las agujas para recibir a los niños y se lamentaron de no tener alguna golosina para darles.
Una de ellas no pudo ocultar su emoción y explicó que cada vez que los ve recuerda a su bisnieto al que extraña mucho.
Por su parte, los niños avanzaban tímidamente, hasta que entraron en confianza y se pusieron a conversar _balbuceando pocas palabras_ con las abuelas, a la vez que les entregaban una tarjeta de invitación para la función de títeres que tendrá lugar en el jardín. Una sonrisa de felicidad y alegría se dibujó en el rostro de las mujeres que volvían a tener la oportunidad de brindar cariño.
La semana próxima deberán retribuir esta visita y concurrir a la obra de teatro con títeres que realizarán los chiquitos.
Esta actividad se enmarca en el proyecto Abriendo Puertas que diseñaron las voluntarias de El Hogar, en conjunto con profesionales del geriátrico y las docentes del jardín.
“El objetivo es recuperar la cultura del respeto por los mayores y favorecer el acercamiento entre las generaciones, propiciando el intercambio de experiencias”, explicó, Gabriela Maccagni, directora del jardín.
“Muchos adultos mayores recuperan nuevas fuerzas a través de la transmisión de su experiencia. Ellos también son capaces de estimular a los niños y que los pequeños aprendan de la experiencia adquirida”, señalaron. Se trata de acciones que buscan incrementar la convivencia.
Los niños, a través de este proyecto, aprenden sobre el proceso de envejecimiento y entienden que los adultos mayores también necesitan ayuda, jugar y transmitir conocimientos.
Este proyecto también tiene una función terapéutica y rehabilitadora que permite mejorar la calidad de vida del adulto mayor.

Para el calendario 2017

Este año abuelos y niños compartirán una actividad por mes. La próxima semana celebrarán juntos el día de los jardines y en junio se reunirán para prepara escarapelas y banderas para adornar tanto el jardín como el ger
Más adelante celebrarán el Día del Amigo, con una merienda compartida. A la vez, los niños harán una muestra de dibujos, y las abuelas exhibirán las obras que del taller de tejido.
“Nos llena de alegría poder abrir este espacio tanto para los adultos mayores como para los niños y que las dos generaciones se puedan beneficiar, y queremos seguir creciendo”, concluyó la presidenta de El Hogar, Laura Borghi.


Página Solidaria / 16 Mayo 2017

“El trabajo sanitario en Africa es urgente”

Diego Mendicino vive en Santa Fe, y acaba de volver de Africa, luego de su quinta misión en Médicos Sin Fronteras (MSF). Estuvo en Etiopía, uno de los pueblos más pobres de Africa, donde la desnutrición es moneda corriente. 

Conmovido y con muchas ganas de ayudar a paliar el dolor en los que sufren, Diego contó a este diario cómo fue vivir en Africa, junto a un pueblo nómade, en una región devastada por conflictos armados. Volvió hace pocos días, pero está dispuesto a volver por un tiempo corto, porque ahora también tiene que hacerlo compatible con su familia que lo extraña.
“La realidad que ves es muy dura, y me impactó muchísimo la capacidad de resistir que tienen porque a pesar de tantas dificultades siguen viviendo, haciendo una vida más o menos normal, sonriendo, divirtiéndose, y encuentran momentos para pasarla bien a pesar de todo. Todo esto me enseñó a valorar lo que tengo acá”, confesó-


Bioquímico con pasión

Diego tiene 46 años. Estudió bioquímica en la Universidad Nacional del Litoral y vive en Santo Tomé. Ya en sus épocas de estudiante se interesó por participar en misiones solidarias. Investigó sobre el Mal de Chagas y viajó al Impenetrable chaqueño. También se subió al tren Alma de asistencia sanitaria rumbo al norte y en Jujuy aplicó sus conocimientos.
Un día encontró una organización que le ofrecía colaborar en diferentes naciones, y se anotó. Un año más tarde recibió un llamado que le cambiaría la vida.
“En 2009 apliqué para formar parte de los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) y en 2010 me llamaron para ir a Paraguay, al departamento de Boquerón, habitado en su mayoría por pueblos originarios”.
Al poco tiempo de regresar al país, lo volvieron a llamar. Esta vez la oferta fue más ambiciosa: “Me propusieron participar en un proyecto durante tres meses en Etiopía y me enviaron información sobre la situación del país para que lo vea y decida qué quería hacer”, relató.
No demoró en decir que sí a la propuesta y viajó hasta el desierto de Ogaden, en Etiopía, donde viven clanes somalíes, musulmanes y nómades. Viven en el desierto, moviéndose en busca de agua y pasturas, con sus cabras y camellos.
“Este pueblo es totalmente diferente a etíopes que viven en las montañas, los llamados highlander, y suelen tener conflictos con ellos y dentro de su misma etnia también”, explicó el bioquímico.
“Actualmente están pasando una época de sequía tremenda porque llueve poco y cuando quieren ir a buscar agua pueden encontrarse con grupos armados de diferentes facciones en pugna”, señaló con visible preocupación.
“Acá no tenemos ni idea de lo que están pasando estos pueblos”, advirtió.
En estas circunstancias, los solmalíes terminan migrando a campos de refugiados en busca de algo para saciar la sed, pero en el camino van muriendo los animales y también las personas.
El equipo de MSF, formado por profesionales de la sanidad, se ocupa de atender la salud urgente de la población que carece de todo tipo de recursos.
“En la región somalí de Etiopía lo que más se ve son niños desnutridos y con diarreas agudas por el agua contaminada. Y como son nómades van desparramando el virus por otros pueblos”, destacó Diego.
El trabajo de los profesionales allí es urgente. Se necesita todo tipo de atención sanitaria y según explicó Diego, la organización MSF les facilita todo lo que necesitan para trabajar y brindar un servicio.
Durante sus estadías africanas, el bioquímico santafesino ya puso en marcha un laboratorio y un banco de sangre. También brindó capacitación para el diagnóstico de tuberculosis, con técnicas de biología molecular y evaluó un laboratorio del estado que funciona en la ciudad de Gambela.


Página Solidaria / 9 Mayo 2017

El Cenaih lanza su primer programa de padrinazgo

Cuando un niño con cáncer o trasplantado viene de otra localidad a atenderse a Rosario, y debe pasar varios días en la ciudad, la familia cuenta con un alojamiento gratuito. Se trata del Centro de Apoyo Integral Hemato-Oncológico (Cenaih). Para mantenerlo lanzarán un programa de padrinazgo.
El Cenaih cuenta con dos casas en Gaboto 1335 y Pasaje Sarandí 3080. Entre las dos suman 15 habitaciones y 33 camas para dar alojamiento a chicos y familiares que, por motivos de enfermedad, deben estar en Rosario.
A partir del contacto con los hospitales (en especial el de Niños, Víctor J. Vilela) llegan al Cenaih personas de distintas localidades sin posibilidad de pagar un hotel u otro tipo de alojamiento para pedir un lugar donde reposar.
Para ellos existe Cenaih, que busca acoger y acompañar en momentos difíciles a quienes de otra manera estarían solos y sin lugar adonde quedarse.
Los inmuebles y todos los gastos son solventados por un grupo de cerca de 300 socios que hacen un aporte mensual. Sin embargo, eso no alcanza para todos los gastos. Por eso lanzarán un programa de padrinazgo con el objetivo de contar con el apoyo de empresas.

 

Ser padrino

“Buscaremos empresas que puedan hacerse cargo del mantenimiento edilicio de las habitaciones, de la limpieza y de la compra de ropa de cama, muebles y artículos de limpieza. En cada habitación habrá una placa con el nombre de la empresa que colabora para sostener ese lugar”, explicó la actual presidenta de la entidad, Bárbara Schiavoni.
“Calculamos que cada habitación tiene un costo de mantenimiento de 25.000 pesos anuales aproximadamente, sin contar con las inversiones que se necesitan para refaccionarlas o modernizarlas”, agregó.
Por su parte, el Cenaih se compromete a entregar recibos mensuales con el aporte correspondiente para que la empresa lo pueda presentar donde corresponda en términos impositivos; informes semestrales del estado de la habitación y fotos y se entregará una placa de Cenaih para quienes ayuden.
Cenaih ofrece la posibilidad de ser “padrino platinum”, quienes aporten 4 mil pesos mensuales o “padrino premium” para quienes entreguen 2 mil pesos por mes.

 

Ayudar como voluntario

 

“Aquí también se necesitan muchos voluntarios”, contó Schiavoni quien conoció la institución por un programa de voluntariado y desde entonces se quedó a colaborar y hoy es la presidenta.
“Para quienes les gusta el contacto con los chicos y los adultos pueden participar de los talleres lúdicos, que se hacen una vez por semana junto con dos psicóloga que también donan su tiempo a la institución. Es una forma de que los chicos también la pasen bien cuando estén en nuestra casa”, acotó la directora.
También necesitan manos para colaborar en las tareas administrativas, para aquellos que prefieran no tener contacto con la gente, o colaborar con la difusión de las actividades que también se organizan para recaudar fondos.
Concretamente el 23 de junio se realizará un té en el salón de Pasco 1537 y se necesitan voluntarios para organizarlo y atenderlo ese día.
El objetivo es que cada niño y cada familia que esté pasando por un momento duro como es el de la enfermedad, tenga un lugar donde pueda comer y dormir con tranquilidad, además de encontrar la compañía para pasar esos días en Rosario.

 

 


Cómo formar parte

Quien desee sumarse al programa de colaboración empresarial de padrinazgo, deberá comunicarse al teléfono 0341-482-6301.
Contactarse con Marcela Arias; o enviarnos un mail a: ongelcenaih@hotmail.com.
Para conocer más acerca de la tarea que desarrolla esta ONG se puede ingresar a: www.cenaih.com.ar o a través de la fan page de Facebook: Cenaih Oncología.


Página Solidaria / 2 Mayo 2017

Se lanzaron las campañas para paliar el frío en Rosario

Cuando las temperaturas descienden, el ánimo de las organización se enciende y existen múltiples iniciativas para ayudar. Muchos atienden a los que pasan la noche en la calle o en refugios, les llevan comida y ropa. Otros colaboran desde su casa donde tejen cuadraditos de lana para armar mantas que cobijen. No hay excusas para quedarse afuera. Cómo ser parte de esta movida cálida que lucha contra el frío. Aquí brindamos los datos de las organizaciones que ya están trabajando.

  • Fundación Sí Rosario: recorre las calles los jueves por la noche. Se reúnen en Córdoba y Corrientes, a las 20, con termos de agua caliente y salen al encuentro para dar alimentos y sobre todo a escuchar, a dar ánimo y esperanza. Para más datos: rosario@fundacionsi.org.ar.
  • Ciudad Unida: es una organización social sin orientación partidaria, ni religiosa, que realiza recorridas solidarias los domingos por la noche, a partir de las 20.30, en la zona centro. Reparten bandejas de alimentos y ropa a personas en situación de calle o que trabajan de manera informal (por ejemplo los Trapitos). Reciben donaciones de frazadas y alimentos (arroz, fideos, polenta, lentejas, salsa, tomate triturado y latas de conserva). Para contactarse: ciudadunidarosario@gmail.com, en Facebook: Rosario Ciudad Unida. Teléfonos: 341-3222812 (Juan Pablo) y 341-6563052 (Luisina).
  • Movimiento de Acción Solidaria: recorridas nocturnas los miércoles. Sirven un plato de comida y abrigo a las personas en situación de calle. Se reúnen a cocinar los miércoles, en el Centro Cultural La Toma, Tucumán 1349, a las 18.30, y a las 20 comienzan el recorrido. Para más datos: masolidaria@gmail.com, teléfono: 341-6670785.
  • Jabes. Casa de Restauración: realizan recorridas nocturnas los sábados. Brindan una vianda de comida y buscan no sólo dar un plato de alimento, sino también ofrecerles una amistad, escucharlos, animarlos y aconsejarlos. También los invitan a participar de las actividades que se desarrollan durante la semana en el establecimiento de Jabes. Salen a las 18.30 de Alem 2564. A las 15, en ese lugar, también los sábados, se reúnen a cocinar. Para más información: teléfonos 341- 5106728 y 341-5037126.
  • Movimiento Solidario Rosario: recorren el centro y macrocentro de la ciudad los martes y jueves para llevar comida, ropa, frazadas y calzados. También tramitan gestiones para personas que viven en situación de calle. Necesitan alimentos no perecederos, artículos descartables, pañales y leche. Para comunicarse llamar al 341-3555 910, o visitar el sitio www.movimientosolidario.com.
  • Rosario Solidaria: de lunes a sábados (a partir del 24/5) llevarán el desayuno a los que durmieron en la calle. También juntan cuadrados de lana de 20 x 20 para armar mantas que entregan en los recorridos y en los refugios. Para más información: rossolidaria@gmail.com.
  • Percheros solidarios: Juntan ropa para gente en situación de calle.