El sábado 12 de diciembre se publicó junto al diario el suplemento especial Intrusos en La Capital. Desde hace dos años la Fundación lleva adelante este proyecto que permite que chicos que en general tienen pocas posibilidades de expresarse, puedan hacerlo a través de un suplemento que ellos mismos elaboran y que se publica junto al diario. Se trata de un taller constituído en varias etapas. Ampliar la nota para descargar el suplemento en PDF.
El sábado 12 de diciembre se publicó junto al diario el suplemento especial Intrusos en La
Capital. Desde hace dos años la Fundación lleva adelante este proyecto que permite que
chicos que en general tienen pocas posibilidades de expresarse, puedan hacerlo a través de un
suplemento que ellos mismos elaboran y que se publica junto al diario. Se trata de un taller
constituído en varias etapas.
Intercambiar para crecer
Por Cecilia Ratti – Docente y Directora de la Escuela Santa Margarita, de Barrio
Tablada.
Partiendo del supuesto de que todas las personas tenemos la misma dignidad, más allá de la
posición económica o cultural que nos haya tocado en suerte, vivir en un barrio
“marginal” pone a los jóvenes en un lugar diferente al de los otros chicos que viven en
otros barrios: a sí mismos se ven diferentes, los demás los ven diferentes. Sería bastante largo de
explicar en qué radica esta “diferencia”, pero brevemente se podría decir que a veces
se traduce en una falta de motivación interior, que de alguna manera los inmoviliza en una especie
de facilismo o de repeler el esfuerzo sostenido en el tiempo porque, tal vez, estén creyendo que
eso no va a valer la pena.
Brindarles la posibilidad de ingresar a un lugar como es el diario, ser recibidos por
periodistas, escuchar sus charlas, interactuar con ellos, poder producir textos que se pongan a
disposición del resto de la sociedad para ser leídos, es algo lo suficientemente fuerte como para
brindarles un plus de un muy alto valor. Una contribución a todo lo que desde la escuela se viene
haciendo para que, desde “un lugar de desventaja” puedan egresar en el mayor grado
viable de equidad de posibilidades con respecto a otros jóvenes más favorecidos socialmente.
Desde el momento en que en la escuela se escuchó que existía la posibilidad de participar en el
taller, no se vio otra opción más que la de buscar la forma de que, al menos un pequeño grupo de
nuestros alumnos, pudiera aprovechar una propuesta tan enriquecedora.
Esta experiencia es “una perla”, en el sentido de algo valioso, pero que no es fácil
de encontrar. Los alumnos que están participando se van a ver enriquecido. Se aprende muchísimo de
los encuentros compartidos con personas que cuentan cómo es su trabajo. Ayuda a valorar: el trabajo
en sí, el hacer en grupo, el formar parte de una organización, la comunicación, el “justo a
tiempo”, cuestiones de las que hablamos mucho en la escuela. Lo veo valioso no sólo para los
alumnos, también para el docente, porque muchas veces tenemos como único ámbito laboral el de la
escuela. Esta experiencia nos abre el horizonte.
Tengo grandes expectativas con respecto a que lo que hayan vivido en estos encuentros pueda
ayudarles a posisionarse en sus estudios, en el trabajo que emprendan, en general en sus vidas, ya
que en cuanto a su madurez personal espero que les ayude a crecer en su autoestima, en la
autoexigencia; de modo que puedan emprender aquello que elijan después de la escuela convencidos de
que ellos tienen la posibilidad de vencer los problemas.